Hay lugares que se visitan y otros que parecen mirarnos desde siglos atrás. El Pucará de Tilcara, en plena Quebrada de Humahuaca, pertenece claramente al segundo grupo.
Construido sobre un cerro de unos 80 metros de altura, junto al río Grande, fue uno de los asentamientos prehispánicos más importantes del norte argentino. Sus orígenes se remontan aproximadamente al siglo XIII, cuando la región estaba habitada por los tilcaras. Más tarde, con la expansión incaica, el poblado fue transformado y llegó a ocupar cerca de 18 hectáreas.
Caminar por sus senderos permite descubrir viviendas de piedra, plazas, talleres y espacios ceremoniales. Las investigaciones identificaron alrededor de 600 recintos y más de cincuenta talleres dedicados a trabajar metales y piedras semipreciosas. Se estima que pudo albergar a más de 2.500 personas, convirtiéndose en un verdadero centro político, productivo y religioso de la Quebrada.
Pero el Pucará no es solamente arqueología. Para las comunidades originarias continúa siendo un antigal, un lugar sagrado vinculado con quienes habitaron estas tierras antes de la llegada europea. Y desde arriba, además, el paisaje termina de hacer el trabajo: cardones, montañas multicolores y la Quebrada extendiéndose alrededor.
Actualmente puede visitarse de martes a domingo, de 9 a 18:30, con último ingreso a las 17:15. La entrada para residentes argentinos cuesta $6.000, mientras que jubilados, menores de 12 años y residentes jujeños cuentan con ingreso gratuito según las condiciones vigentes. También existen visitas guiadas con reserva previa.
Apenas a minutos del centro de Tilcara, el Pucará demuestra que en Jujuy el paisaje no solamente se contempla.
También se camina por dentro de la historia. 🇦🇷🌵
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